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Groups > es.charla.gay-lesbiana > #406
| Newsgroups | es.charla.gay-lesbiana |
|---|---|
| Date | 2018-06-14 00:16 -0700 |
| References | (9 earlier) <2lamp9F9siljU1@uni-berlin.de> <ccr3ms$j09$1@nsnmpen3-gest.nuria.telefonica-data.net> <2lciucFb8e6cU1@uni-berlin.de> <ccr9js$554$1@nsnmpen3-gest.nuria.telefonica-data.net> <ccrag5$l1k5@eui1nw.euskaltel.es> |
| Message-ID | <a08b0de5-4084-492a-864c-f5c0bdf4c282@googlegroups.com> (permalink) |
| Subject | Re: La primera vez con mí hija (Relato de sexo incestuoso patrocinado por Blanca) |
| From | guillermogallardo2616@gmail.com |
El domingo, 11 de julio de 2004, 8:07:32 (UTC-4), Blanca Mª escribió: > "Nennito" <Nennito@UNTARANTANTANya.com> escribió en el mensaje > news:ccr9js$554 > > > > > > !!! Muuchassssss graciassssss pochola !!! !!! Con las ganas que > teníaaaaaaa > > !!!........ > > > > !!! A disfrutar !!! > > > > > > > > > > ************** LA PRIMERA VEZ CON MÍ HIJA ************** > > > > > > Autor: Narrador > > > > Mi primera vez… > > > > No es que fuera un Santo varón casto y puro, ni nada que se le parezca, a > lo > > que me refiero con eso de mi primera vez. Fue cuando lo hice con mi hija. > > > > Pero no se crean que les habla un enfermo sexual ni nada parecido, que se > > aprovechó de su hija para saciar su necesidad de sexo, no nada que ver con > > eso. De hecho me consideraba a mí mismo como una persona normal, ecuánime, > > responsable, cuidadoso y respetuoso en lo que se refiere al sexo, > > principalmente con mis dos hijas. De hecho en casa creo que era el más > > escrupuloso con los temas sexuales, ya que siendo el padre de dos hijas, > > entiendo que siempre tenía que estar pendiente de cuidarlas de no pasar un > > mal rato. > > > > Mi ex-mujer Dalia, en cuanto a eso, se puede decir que es bastante > liberal, > > Damaris la mayor de mis hijas, desde pequeña siempre fue bastante > > desinhibida en cuanto ha andar semidesnuda por la casa, como les dije > desde > > bien pequeña, como que la ropa le molestaba, y apenas tenía una > oportunidad > > se la quitaba para quedarse cuando era chiquita únicamente en pantis, pero > > cuando comenzó a crecer, ya desde los once o doce años, me costó algo de > > trabajo el convencerla de que por lo menos comenzara a usar sostenes. Yo > por > > mi parte le decía siempre, que tuviera algo de pudor, que no andará > > semidesnuda por toda la casa y hasta en el patio trasero, lo que al > parecer > > la tenía sin cuidado. Muchas de las discusiones que tuve con su madre, > > fueron a causa de ese tema. > > > > Cuando no era que discutíamos por eso, discutíamos o mejor dicho mi > ex-mujer > > discutía, por que según ella se enteraba de que yo la estaba engañando con > > otras. Pero nunca tuvo evidencia de ello realmente, yo por mi parte, > cuando > > tocaba ese tema, la dejaba hablando sola. Pero cuando Damaris pasó de los > > diecisiete, su desarrollo físico se hizo más evidente, aunque no muy alta > su > > cuerpo desarrolló esas bellas curvas que tanto nos agradan a los hombres > de > > cualquier edad, yo me sentía orgulloso de la belleza de mi hija, pero eso > no > > evitaba que su madre y yo discutiéramos por motivo de su conducta, > > discusiones que fueron en aumento. Un día que nos citaron a los dos al > > colegio, la Directora nos informó que a nuestra hija mayor la habían > > agarrado, teniendo relaciones sexuales con uno de los maestros, al cual > > desde luego que botaron, yo por mi parte decidí llevar el caso a los > > tribunales, pero mi mujer se opuso y por que eso le crearía un trauma a > > nuestra hija, sin tomar en cuenta la vergüenza que pasaría nuestra > familia, > > pero lo que realmente me hizo desistir fue que Damaris misma me dijo que > esa > > persona no había sido el primero y de seguro no sería el último. > > > > A partir de esa fecha, entendí que mi hija se encontraba activa > sexualmente, > > y quien sabe a ciencia cierta desde que edad. A la casa se la pasaban > > llamándola, un montón de chicos, en ocasione salía sin permiso nuestro o > > mejor dicho mío, y regresaba ha altas horas de la madrugada, con cara de > que > > había estado haciendo alguna travesura. > > > > Por esa razón yo era por decirlo de alguna manera el malo de la película, > ya > > que le llamaba la atención por todo. A diferencia de su hermana menor que > es > > una buena muchacha. Un martes regresé temprano de la oficina, y encontré > una > > nota de mi mujer que se encontraba acompañando a nuestra hija menor a un > > partido de baloncesto, y que debían llegar a eso de las once de la noche. > > > > Pero cuando me dirigía a nuestro dormitorio, al pasar frente a la puerta > de > > la habitación de Damaris, la encuentro besándose con otra chica de más o > > menos su misma edad, y vistiendo en idéntica condiciones que mi hija. O > > mejor dicho, casi tan desvestida como se encontraba mi hija mayor. Yo me > > quedé paralizado en su puerta observando por un rato que me pareció > > interminable, como mi hija y esa otra joven se besaban apasionadamente, > como > > con sus manos acariciaban una el cuerpo de la otra, y comenzaban a tocarse > > íntimamente. > > > > Damaris introducía sus dedos entre la panti de su amiga y acariciaba > > suavemente el coño de la chica, mientras que la otra comenzaba a besar y a > > chupar detenidamente, los erectos pezones y la aureola de mi hija. Al > verme > > la chica de seguro se asustó, y sin decir una sola palabra, colorada como > un > > tomate por la vergüenza, recogió su ropa y se marchó. Contrario a Damaris > > que se quedó tendida sobre su cama con las piernas bien abiertas, sus > manos > > jugueteaban con su largo cabello castaño claro, únicamente usaba en ese > > momento una muy pequeñas pantis las cuales apenas y ocultaban su coño y > con > > una sonrisa maliciosa de niña traviesa en su rostro, me observaba desde su > > cama, más fresca que una lechuga recién arrancada. > > > > Yo me encontraba tan molesto como confundido y no les voy a negar que algo > > bastante excitado al verlas a las dos besándose y tocándose de la manera > que > > lo hacían. Yo me dirigía a mi habitación sin saber que decirle o hacer, al > > poco rato Damaris se presentó en mi cuarto, únicamente usando sus pantis, > > desde luego que le llamé la atención, pero ella viéndome de manera > > seductora, comenzó acercase a mí. Aunque traté de quitar mi vista de su > > semidesnudo cuerpo, continué llamándole la atención, ella siguió caminando > > hasta que se detuvo a mi lado. > > > > Dejándome casi sin poder decir palabras, ya que hasta ese momento nunca > > había visto a Damaris como una mujer, para mí hasta ese día era > > sencillamente mi hija, una chiquilla malcriada que hacía su voluntad. Pero > > en esos momentos cuando me detuve a observarla detenidamente, comencé a > suda > > r. Sus senos parecían que en cualquier momento fueran a estallar, se > movían > > de un lado a otro al menor movimiento de ella al andar. Podía ver la > > coloreada aureola de sus parados pezones húmedos aun por la saliva de su > > “amiga”. Pero eso no era lo único que llamaba mi atención, sus lindas > nalgas > > me las mostraba sin pudor ninguno, la escasa tela de su tanguita se le > > incrustaba entre sus nalgas, hasta desaparecer del todo dentro de ellas. > > > > Su coño, parcialmente descubierto, me lo mostraba en todos los ángulos > > posibles, dedicándose a recoger algunas monedas que se le cayeron o tiró > al > > piso con toda la intención cuando entró a mi dormitorio. Con cierto aire > de > > malicia, me tomó la mano y se la llevó a uno de sus senos, diciéndome que > > sintiera su corazón, al sentir su caliente piel con la yema de mis dedos, > > creí que me volvía loco. Aunque luché por separarme de Damaris, ella se me > > acercaba más y más. Hasta que de momento sentí su boquita sobre mis > labios. > > > > Les digo que luché, por separarme de su caliente bello y joven cuerpo, > pero > > realmente no creo que haya hecho mi mejor esfuerzo, en ese momento. Todo > lo > > contrario, comencé acariciar su suave piel, con mis dedos, pero cuando > > estaba a punto de separarla de mi cuerpo, siento ese gran deseo de besarla > y > > hasta de acostarme con mi propia hija. Damaris por su parte cuando me > > comenzó a besar, debió dejar caer al piso el tanga que usaba, sin que yo > no > > me diera cuenta, hasta cuando nos separamos para respirar. > > > > Sentí como mi verga, se había puesto tan dura, como una barra de acero. > > Antes de que me negase a continuar, Damaris se agachó con bastante > agilidad > > y con sus propios dedos extrajo mi miembro de su encierro. Y con esa > mirada > > de niña traviesa, comenzó a pasar su lengüita por sobre mi glande, a cada > > lengüeteada que me daba yo sentía como si fuera a estallar, le pedía entre > > dientes que se detuviera. > > > > Pero Damaris lejos de detenerse continuó pasando su lengua sobre mi > colorado > > glande, hasta que de la misma manera que comenzó, se introdujo mi verga > > dentro de su boca, sus labios me la succionaban como jamás ni nunca lo > había > > sentido antes, sus dientes me mordisqueaban sabrosamente el tallo de mi > > verga, y su lengua hacía de las delicias de mi glande. Estuve a punto de > > venirme dentro de su boca, pero con gran esfuerzo de mi parte me contuve, > la > > verdad que deseaba tenerla entre mis brazos y penetrarla con mi verga su > > lindo y liso coñito. > > > > Llegó un momento en que con algo de esfuerzo de mi parte, la pude separar > de > > mi cuerpo, en ese instante debí salir corriendo de mi habitación, pero la > > verdad es que la tomé por los brazos, la ayudé a levantarse del piso, y > > coloqué mis labios nuevamente sobre los suyos. Nos besamos de manera > > sumamente apasionada, yo procuraba tocar cada centímetro de su ardoroso > > cuerpo, con mis manos. Mientras que mi hija me agarró mi verga con una de > > sus manos, ambos terminamos acostados sobre mi cama, yo boca arriba y ella > > sobre mi cuerpo. Como una loca desenfrenada comenzó a quitarme la camisa, > y > > a soltarme el pantalón, en un abrir y cerrar de ojos me encontraba casi > tan > > desnudo como ella lo estaba sobre mi. > > > > Sus lindas nalgas las sentía sobre los muslos de mis piernas, al tiempo > que > > disfruté como ella misma dirigía con su mano mi verga contra su húmedo y > > caliente coño. A medida que la penetraba, sentía ese inmenso placer de > > disfrutar de su joven cuerpo. Damaris movía sus caderas sabrosamente sobre > > mí verga, la que entraba y salía casi totalmente de su cuerpo. Sus seños > se > > bamboleaban de arriba a bajo, a medida que mi hija cabalgaba sobre mi > > cuerpo. > > > > El ver como casi en cámara lenta, se movía sus bellas y paradas tetas, me > > provocó agarrarlas con mis manos, por un largo rato se las acaricié y > > apreté, hasta que la jalé por un brazo y su boca volvió a unirse > divinamente > > con la mía, mi lengua comenzó a jugar con la de ella detrás de sus labios. > > Los dos nos encontrábamos borrachos de sexo y placer, traté de no pensar > más > > que se trataba de mi propia hija, pero si lo hice realmente, ya que me > > excitaba aun más, de ser eso posible. > > > > A medida que nos besábamos, ella se medio incorporó, pero permanecía con > sus > > piernas bien abiertas sobre mi cuerpo, sus manos las puso de tras y > comenzó > > a recostarse ligeramente sobre mis piernas, mientras que yo la volví a > tomar > > por las caderas y con fuerza animal la pegaba contra mi cuerpo. Damaris al > > inicio se limitó a gemir divinamente, pero a medida que nos besábamos y > > continuamos disfrutando de ese momento el uno del otro, ella me comenzó a > > decir lo divino que se sentía mi verga dentro de su coño, mientras que > > restregaba con mayor fuerza sus caderas contra mi piel. > > > > La verdad que nunca antes me había sentido tan y tan excitado, quizás por > lo > > prohibido de la situación, o por su joven cuerpo entre mis manos, pero el > > escucharla, entre otras cosas y barbaridades que dijo, el pedirme que le > > diera más y más, me tenía a millón, su voz susurraba entre dientes, papi > que > > rico estas, eres el mejor macho que he tenido. Pero lo que botaba la bola, > > era el sentir como su vulva apretaba o agarraba mi verga, de manera tal > que > > era como si fuera una húmeda y caliente mano que ella tuviera dentro de > sí. > > > > Yo realmente deseaba continuar así, por el resto de mi vida, en ese > momento > > poco me importaba lo que fuera a pensar el resto del mundo, mi mayor deseo > > era continuar y creo que el de Damaris también. Debido a nuestro > desenfreno > > se salió mi verga de su coño, momento que ambos aprovechamos para cambiar > de > > posición. > > > > Ella se colocó boca abajó, mejor dicho como en cuatro patas, y yo me > > arrodillé de tras de ella, y sin necesidad de usar las manos, mi verga > > volvió a encontrar su húmedo coño nuevamente. La tomé por las caderas, y > > cuando la apreté contra mi cuerpo, Damaris dio un grito de placer al > > volverle a enterrar mi verga dentro de su divino coño. > > > > Por otro buen y largo rato continuamos los dos, yo con una energía que > hacía > > varios años que no sentía. Mientras que ella la escuche alcanzar otro > sonoro > > orgasmo de su parte, diciéndome de manera repetitiva me decía, dame más y > > más duro papi. Con el fin de hacerla disfrutar más de ser eso posible, le > > agarré la parte superior de su coño con mis manos y con mis dedos busqué > > restregarle su clítoris de manera lujuriosa. > > > > Como no soy de acero, eventualmente me vine dentro del coño de mi hija, > fue > > la más gratificante de las sensaciones que en mi vida hubiera sentido > hasta > > ese día. A medida que le empujaba mi verga dentro de su cuerpo sentí ese > > inigualable placer de eyacular en tales condiciones, por otro rato > continué > > metiendo y sacando mi verga de su cuerpo al tiempo que ella me la apretaba > > divinamente con su vulva. > > > > Los dos quedamos exhaustos, sudados y desnudos yo sobre su lindo cuerpo > > desnudo. Al rato nos levantamos, yo realmente no sabía ni que decir, me > > comencé a sentir sumamente avergonzado, por lo que había hecho, el llegar > > acostarme con mi hija. Fue cuando Damaris se me acercó y me volvió a > > estampar un beso sobre mi boca, repitiéndome lo que ya un rato a tras me > > había dicho. Que era el mejor macho que ella había tenido. > > > > Al verme confundido y algo cortado, Damaris me dijo. Ahora no me vengas a > > decir que te arrepientes de eso, papi estas divino. Quiero volver hacerlo > > contigo en otro momento, pero no te pongas con ridiculeces, que de seguro > > que si mi mamá se entera te mata, y al decir eso se le escapó una risita > > traviesa. Luego me dijo, ya te das cuenta de que no soy una niña, me gusta > > el sexo lo mismo con chicos que con chicas, como de seguro te habrás dado > > cuenta ya. > > > > Tan pronto la vi salir de mi dormitorio, comencé a recoger todo el cuarto > > abrí las ventanas, y después de bañarme me acosté. Cuando llegó su madre, > y > > su hermana me despertaron. Dalia me preguntó por Damaris y le dije que > debía > > estar en su habitación, lo que para no variar no era cierto, de seguro > había > > salido apenas me fui a duchar. Procuré actuar como de costumbre, y apenas > > había comenzado Dalia me pidió que me callase que parecía un viejo disco > > rayado, repitiendo lo mismo siempre. > > > > Luego de ese día, en realidad pensé que no volvería acostarme más con mi > > hija, hasta estuve a punto de ir a confesárselo al Padre de mi iglesia. > > Procuraba no quedarme a solas con ella, por miedo a volver a caer en esa > > divina tentación. > > > > Pero eso trajo en consecuencia que me quedase más tiempo a solas en mi > > oficina, y mi esposa continuó jodiendo con eso, hasta que un buen día > > estando en mi oficina a eso de las cinco de la tarde luego que todos los > > empleados y empleadas se habían marchado, escucho una voz femenina me > > llamaba por mi nombre desde fuera, al abrir la puerta, lo primero que veo > es > > a Damaris que se me tira encima y me da un frenético abrazo acompañado de > un > > no menos sonoro y caliente beso. > > > > La verdad que me agarró fuera de base, lo menos que me imaginaba, era que > > ella pasara por mi oficina. Por un rato nos mantuvimos juntos besándonos > en > > toda la puerta, hasta que uno de los tipos de la limpieza, pasó por el > > pasillo. En ese momento cerré la puerta y Damaris sin decir nada se > comenzó > > a quitar la poca ropa que cargaba puesta, solo se limitaba a una muy corta > > mini falda y una pequeña camiseta floreada, sin mangas ni cuello. > > > > Debajo no cargaba más nada puesto, yo al verla y de solo sentir su > caliente > > cuerpo pegado al mío, me excité tremendamente. La tomé por la mano y la > > llevé a mi oficina, donde sin dejar de besarnos comencé yo a quitarme toda > > la ropa, con determinación pero sin prisa alguna, quería disfrutar de cada > > instante con mi hija nuevamente. > > > > Nos continuamos besando, hasta que yo comencé a parar mis labios por sobre > > su cuerpo, por un rato me detuve en cada uno de sus bellos senos, los que > > chupaba y besaba una y otra vez, lamía la aureola de sus pezones, hasta > > hacerla gemir de alegría. Continué pasando mi lengua por sobre su piel, > > hasta que me detuve en su lindo ombligo por un corto rato, luego continué > > hasta su depilado coño y como un maldito me puse a besar y lamerlo hasta > que > > Damaris comenzó a gemir nuevamente, deseaba que ella alcanzara otro divino > > orgasmo de esa manera, lo que no se hizo esperar. > > > > A medida que mi boca mis dientes mi lengua y saliva la tocaban toda, ella > > procuraba mantener sus piernas abiertas disfrutando plenamente de lo que > le > > hacía con mi boca, con mis dientes le mordisqueaba su inflamado clítoris y > > ella se retorcía del placer. > > > > Al poco rato Damaris me devolvió el favor con creses, dándome una soberana > > mamada. > > Esa tarde en mi oficina los dos hicimos de todo, nos besamos acariciamos, > > nos tocamos, en fin hasta los dedos de sus pies se los chupe, al igual que > > de momento se me ocurrió pasarle la lengua por su lindo y parado culito. > > Cuando hice eso, Damaris pareció recibir una especie de descarga > eléctrica, > > y me pidió o mejor dicho hasta me rogó, que continuase haciéndoselo. > > > > A medida que mi lengua acariciaba su colorado y apretado esfínter, mi hija > > me propuso que le diera por el chiquito. De las pocas cosas que le llegue > a > > decir fue que lo tomase con calma, que dejásemos que todo fluyera como > hasta > > ese momento. Esos remordimientos que en algún momento tuve presente, los > > mandé para buen sitió, la madre del que me dijera en ese instante que eso > > era malo. Yo disfrutaba tanto, el pasar mi lengua por el culo de mi hija, > > como de mamarle su coño. > > > > Damaris disfrutó de otro divino clímax a medida que le mamaba el coño y su > > culo a intervalos. Luego la volví a penetrar, sentí como mi verga a medida > > que la comenzaba a penetrarla se ponía más y más dura. Mientras que mi > hija, > > me pedía que le diera más. Ambos estrujábamos nuestros cuerpos mutuamente, > > disfrutando de la dicha de ese momento. > > > > Ella se encontraba acostada boca arriba sobre el sofá de mi oficina, con > una > > pierna por encima del respaldo y con la otra apuntando al piso, yo la > tenía > > tomada por la cadera y la pegaba contra mi cuerpo totalmente, sacaba hasta > > afuera mi cabeza y en un momento volví a ver su colorado y palpitante > > esfínter, sin decirle nada me incliné un poco hacía adelante, y toda la > > saliva de mi boca que se encontraba entre sus lindas y bien paradas nalgas > > actuó como lubricante. > > > > Al sentir mi verga sobre el hueco de su culo, abrió lo ojos de manera > > desmesurada, y se me quedó viendo como esperando que más pasaba, cuando > > presioné mi duro glande contra ella, dejó escapar un pequeño grito de > dolor, > > sus ojos parecían que se fueran a salir de su rostro, hasta pensé en > > sacárselo, pero Damaris se relajó de manera fantástica, su hueco se > comenzó > > a cerrar y abrir, a medida que se tragaba todo lo largo y ancho de mi > verga. > > > > Por su rostro rodaban un par de lagrimitas, pero rápidamente comenzó a > mover > > su cadera, una de mis manos la coloqué sobre su coño, y a medida que la > > sobaba con fuerza le enterraba y sacaba mi verga de su virginal culo. > > > > Damaris me continuaba diciendo que le diera duro, como yo creo que ya es > su > > costumbre, mientras que yo obedecía ciegamente su pedido. Cuando alcanzó > > nuevamente otro orgasmo, me apretó con fuerza con sus piernas por mi > > cintura. Mis dedos apretaban su clítoris, haciéndola más que gemir gritar > > como loca que le diera más. Yo disfruté de esa venida, como en pocas > > ocasiones lo he disfrutado con otras mujeres. > > > > Esa noche al regresar a nuestra casa, mi esposa me dijo hecha un mar de > > llanto, que deseaba el divorcio. Al principio temí que hubiera descubierto > > lo de nuestra hija y yo, pero cuando volvió con la misma cantaleta, me > > tranquilicé enormemente, tanto que de momento le dije, sencillamente que > si, > > siempre y cuando fuera por consentimiento mutuo y sin pelea. Ella como que > > no esperaba eso, y aun llorando Dalia, hable con mi hija menor, y recogí > mis > > cosas. > > > > Damaris durante un tiempo vivió en mi nueva casa, hasta me presentó alguna > > de sus “amigas”. Pero un buen día me dijo que había un chico que le > gustaba > > y cuando la vi que se vestía con todo y pantis y se puso un lindo vestido > de > > falda larga, entendí que pronto se marcharía de mi lado, lo que en parte > me > > dolió, y más me sorprendió que se casasen. Desde luego que hoy en día en > > pocas ocasiones la veo a ella, procuro mantener distancia tanto por el > bien > > de ella y de su nueva familia, como por el mío, no sea que me de un ataque > y > > me le tire encima. De paso, ya me ha hecho abuelo par de veces. > > > > > > http://relatos.marqueze.net/salto.php?cod=10908 > > > > > > Nennito@UNTARANTANTANya.com > > > > -- > > Estaría dispuesto a uno de mís ojos donar > > sí mi grave enfermedad mental > > por un cáncer o lo que ahora llaman sida pudiera cambiar. > > * Nennito * > > > > IP Fija: 80.34.155.11 > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > > UEN RELATO ERES MI IDOLO
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Re: La primera vez con mí hija (Relato de sexo incestuoso patrocinado por Blanca) guillermogallardo2616@gmail.com - 2018-06-14 00:16 -0700
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