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Groups > es.charla.gay-lesbiana > #402

Re: La primera vez con mí hija (Relato de sexo incestuoso patrocinado por Blanca)

Newsgroups es.charla.gay-lesbiana
Date 2017-10-20 16:37 -0700
References (9 earlier) <2lamp9F9siljU1@uni-berlin.de> <ccr3ms$j09$1@nsnmpen3-gest.nuria.telefonica-data.net> <2lciucFb8e6cU1@uni-berlin.de> <ccr9js$554$1@nsnmpen3-gest.nuria.telefonica-data.net> <ccrag5$l1k5@eui1nw.euskaltel.es>
Message-ID <3b4d968a-4139-4aa6-a53a-62d95b9b3aea@googlegroups.com> (permalink)
Subject Re: La primera vez con mí hija (Relato de sexo incestuoso patrocinado por Blanca)
From jorgedangelo09@gmail.com

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El domingo, 11 de julio de 2004, 9:07:32 (UTC-3), Blanca Mª escribió:
> "Nennito" <Nennito@UNTARANTANTANya.com> escribió en el mensaje
> news:ccr9js$554
> >
> >
> > !!! Muuchassssss graciassssss pochola !!! !!! Con las ganas que
> teníaaaaaaa
> > !!!........
> >
> > !!! A disfrutar !!!
> >
> >
> >
> >
> > ************** LA PRIMERA VEZ CON MÍ HIJA **************
> >
> >
> > Autor: Narrador
> >
> > Mi primera vez…
> >
> > No es que fuera un Santo varón casto y puro, ni nada que se le parezca, a
> lo
> > que me refiero con eso de mi primera vez. Fue cuando lo hice con mi hija.
> >
> > Pero no se crean que les habla un enfermo sexual ni nada parecido, que se
> > aprovechó de su hija para saciar su necesidad de sexo, no nada que ver con
> > eso. De hecho me consideraba a mí mismo como una persona normal, ecuánime,
> > responsable, cuidadoso y respetuoso en lo que se refiere al sexo,
> > principalmente con mis dos hijas. De hecho en casa creo que era el más
> > escrupuloso con los temas sexuales, ya que siendo el padre de dos hijas,
> > entiendo que siempre tenía que estar pendiente de cuidarlas de no pasar un
> > mal rato.
> >
> > Mi ex-mujer Dalia, en cuanto a eso, se puede decir que es bastante
> liberal,
> > Damaris la mayor de mis hijas, desde pequeña siempre fue bastante
> > desinhibida en cuanto ha andar semidesnuda por la casa, como les dije
> desde
> > bien pequeña, como que la ropa le molestaba, y apenas tenía una
> oportunidad
> > se la quitaba para quedarse cuando era chiquita únicamente en pantis, pero
> > cuando comenzó a crecer, ya desde los once o doce años, me costó algo de
> > trabajo el convencerla de que por lo menos comenzara a usar sostenes. Yo
> por
> > mi parte le decía siempre, que tuviera algo de pudor, que no andará
> > semidesnuda por toda la casa y hasta en el patio trasero, lo que al
> parecer
> > la tenía sin cuidado. Muchas de las discusiones que tuve con su madre,
> > fueron a causa de ese tema.
> >
> > Cuando no era que discutíamos por eso, discutíamos o mejor dicho mi
> ex-mujer
> > discutía, por que según ella se enteraba de que yo la estaba engañando con
> > otras. Pero nunca tuvo evidencia de ello realmente, yo por mi parte,
> cuando
> > tocaba ese tema, la dejaba hablando sola. Pero cuando Damaris pasó de los
> > diecisiete, su desarrollo físico se hizo más evidente, aunque no muy alta
> su
> > cuerpo desarrolló esas bellas curvas que tanto nos agradan a los hombres
> de
> > cualquier edad, yo me sentía orgulloso de la belleza de mi hija, pero eso
> no
> > evitaba que su madre y yo discutiéramos por motivo de su conducta,
> > discusiones que fueron en aumento. Un día que nos citaron a los dos al
> > colegio, la Directora nos informó que a nuestra hija mayor la habían
> > agarrado, teniendo relaciones sexuales con uno de los maestros, al cual
> > desde luego que botaron, yo por mi parte decidí llevar el caso a los
> > tribunales, pero mi mujer se opuso y por que eso le crearía un trauma a
> > nuestra hija, sin tomar en cuenta la vergüenza que pasaría nuestra
> familia,
> > pero lo que realmente me hizo desistir fue que Damaris misma me dijo que
> esa
> > persona no había sido el primero y de seguro no sería el último.
> >
> > A partir de esa fecha, entendí que mi hija se encontraba activa
> sexualmente,
> > y quien sabe a ciencia cierta desde que edad. A la casa se la pasaban
> > llamándola, un montón de chicos, en ocasione salía sin permiso nuestro o
> > mejor dicho mío, y regresaba ha altas horas de la madrugada, con cara de
> que
> > había estado haciendo alguna travesura.
> >
> > Por esa razón yo era por decirlo de alguna manera el malo de la película,
> ya
> > que le llamaba la atención por todo. A diferencia de su hermana menor que
> es
> > una buena muchacha. Un martes regresé temprano de la oficina, y encontré
> una
> > nota de mi mujer que se encontraba acompañando a nuestra hija menor a un
> > partido de baloncesto, y que debían llegar a eso de las once de la noche.
> >
> > Pero cuando me dirigía a nuestro dormitorio, al pasar frente a la puerta
> de
> > la habitación de Damaris, la encuentro besándose con otra chica de más o
> > menos su misma edad, y vistiendo en idéntica condiciones que mi hija. O
> > mejor dicho, casi tan desvestida como se encontraba mi hija mayor. Yo me
> > quedé paralizado en su puerta observando por un rato que me pareció
> > interminable, como mi hija y esa otra joven se besaban apasionadamente,
> como
> > con sus manos acariciaban una el cuerpo de la otra, y comenzaban a tocarse
> > íntimamente.
> >
> > Damaris introducía sus dedos entre la panti de su amiga y acariciaba
> > suavemente el coño de la chica, mientras que la otra comenzaba a besar y a
> > chupar detenidamente, los erectos pezones y la aureola de mi hija. Al
> verme
> > la chica de seguro se asustó, y sin decir una sola palabra, colorada como
> un
> > tomate por la vergüenza, recogió su ropa y se marchó. Contrario a Damaris
> > que se quedó tendida sobre su cama con las piernas bien abiertas, sus
> manos
> > jugueteaban con su largo cabello castaño claro, únicamente usaba en ese
> > momento una muy pequeñas pantis las cuales apenas y ocultaban su coño y
> con
> > una sonrisa maliciosa de niña traviesa en su rostro, me observaba desde su
> > cama, más fresca que una lechuga recién arrancada.
> >
> > Yo me encontraba tan molesto como confundido y no les voy a negar que algo
> > bastante excitado al verlas a las dos besándose y tocándose de la manera
> que
> > lo hacían. Yo me dirigía a mi habitación sin saber que decirle o hacer, al
> > poco rato Damaris se presentó en mi cuarto, únicamente usando sus pantis,
> > desde luego que le llamé la atención, pero ella viéndome de manera
> > seductora, comenzó acercase a mí. Aunque traté de quitar mi vista de su
> > semidesnudo cuerpo, continué llamándole la atención, ella siguió caminando
> > hasta que se detuvo a mi lado.
> >
> > Dejándome casi sin poder decir palabras, ya que hasta ese momento nunca
> > había visto a Damaris como una mujer, para mí hasta ese día era
> > sencillamente mi hija, una chiquilla malcriada que hacía su voluntad. Pero
> > en esos momentos cuando me detuve a observarla detenidamente, comencé a
> suda
> > r. Sus senos parecían que en cualquier momento fueran a estallar, se
> movían
> > de un lado a otro al menor movimiento de ella al andar. Podía ver la
> > coloreada aureola de sus parados pezones húmedos aun por la saliva de su
> > “amiga”. Pero eso no era lo único que llamaba mi atención, sus lindas
> nalgas
> > me las mostraba sin pudor ninguno, la escasa tela de su tanguita se le
> > incrustaba entre sus nalgas, hasta desaparecer del todo dentro de ellas.
> >
> > Su coño, parcialmente descubierto, me lo mostraba en todos los ángulos
> > posibles, dedicándose a recoger algunas monedas que se le cayeron o tiró
> al
> > piso con toda la intención cuando entró a mi dormitorio. Con cierto aire
> de
> > malicia, me tomó la mano y se la llevó a uno de sus senos, diciéndome que
> > sintiera su corazón, al sentir su caliente piel con la yema de mis dedos,
> > creí que me volvía loco. Aunque luché por separarme de Damaris, ella se me
> > acercaba más y más. Hasta que de momento sentí su boquita sobre mis
> labios.
> >
> > Les digo que luché, por separarme de su caliente bello y joven cuerpo,
> pero
> > realmente no creo que haya hecho mi mejor esfuerzo, en ese momento. Todo
> lo
> > contrario, comencé acariciar su suave piel, con mis dedos, pero cuando
> > estaba a punto de separarla de mi cuerpo, siento ese gran deseo de besarla
> y
> > hasta de acostarme con mi propia hija. Damaris por su parte cuando me
> > comenzó a besar, debió dejar caer al piso el tanga que usaba, sin que yo
> no
> > me diera cuenta, hasta cuando nos separamos para respirar.
> >
> > Sentí como mi verga, se había puesto tan dura, como una barra de acero.
> > Antes de que me negase a continuar, Damaris se agachó con bastante
> agilidad
> > y con sus propios dedos extrajo mi miembro de su encierro. Y con esa
> mirada
> > de niña traviesa, comenzó a pasar su lengüita por sobre mi glande, a cada
> > lengüeteada que me daba yo sentía como si fuera a estallar, le pedía entre
> > dientes que se detuviera.
> >
> > Pero Damaris lejos de detenerse continuó pasando su lengua sobre mi
> colorado
> > glande, hasta que de la misma manera que comenzó, se introdujo mi verga
> > dentro de su boca, sus labios me la succionaban como jamás ni nunca lo
> había
> > sentido antes, sus dientes me mordisqueaban sabrosamente el tallo de mi
> > verga, y su lengua hacía de las delicias de mi glande. Estuve a punto de
> > venirme dentro de su boca, pero con gran esfuerzo de mi parte me contuve,
> la
> > verdad que deseaba tenerla entre mis brazos y penetrarla con mi verga su
> > lindo y liso coñito.
> >
> > Llegó un momento en que con algo de esfuerzo de mi parte, la pude separar
> de
> > mi cuerpo, en ese instante debí salir corriendo de mi habitación, pero la
> > verdad es que la tomé por los brazos, la ayudé a levantarse del piso, y
> > coloqué mis labios nuevamente sobre los suyos. Nos besamos de manera
> > sumamente apasionada, yo procuraba tocar cada centímetro de su ardoroso
> > cuerpo, con mis manos. Mientras que mi hija me agarró mi verga con una de
> > sus manos, ambos terminamos acostados sobre mi cama, yo boca arriba y ella
> > sobre mi cuerpo. Como una loca desenfrenada comenzó a quitarme la camisa,
> y
> > a soltarme el pantalón, en un abrir y cerrar de ojos me encontraba casi
> tan
> > desnudo como ella lo estaba sobre mi.
> >
> > Sus lindas nalgas las sentía sobre los muslos de mis piernas, al tiempo
> que
> > disfruté como ella misma dirigía con su mano mi verga contra su húmedo y
> > caliente coño. A medida que la penetraba, sentía ese inmenso placer de
> > disfrutar de su joven cuerpo. Damaris movía sus caderas sabrosamente sobre
> > mí verga, la que entraba y salía casi totalmente de su cuerpo. Sus seños
> se
> > bamboleaban de arriba a bajo, a medida que mi hija cabalgaba sobre mi
> > cuerpo.
> >
> > El ver como casi en cámara lenta, se movía sus bellas y paradas tetas, me
> > provocó agarrarlas con mis manos, por un largo rato se las acaricié y
> > apreté, hasta que la jalé por un brazo y su boca volvió a unirse
> divinamente
> > con la mía, mi lengua comenzó a jugar con la de ella detrás de sus labios.
> > Los dos nos encontrábamos borrachos de sexo y placer, traté de no pensar
> más
> > que se trataba de mi propia hija, pero si lo hice realmente, ya que me
> > excitaba aun más, de ser eso posible.
> >
> > A medida que nos besábamos, ella se medio incorporó, pero permanecía con
> sus
> > piernas bien abiertas sobre mi cuerpo, sus manos las puso de tras y
> comenzó
> > a recostarse ligeramente sobre mis piernas, mientras que yo la volví a
> tomar
> > por las caderas y con fuerza animal la pegaba contra mi cuerpo. Damaris al
> > inicio se limitó a gemir divinamente, pero a medida que nos besábamos y
> > continuamos disfrutando de ese momento el uno del otro, ella me comenzó a
> > decir lo divino que se sentía mi verga dentro de su coño, mientras que
> > restregaba con mayor fuerza sus caderas contra mi piel.
> >
> > La verdad que nunca antes me había sentido tan y tan excitado, quizás por
> lo
> > prohibido de la situación, o por su joven cuerpo entre mis manos, pero el
> > escucharla, entre otras cosas y barbaridades que dijo, el pedirme que le
> > diera más y más, me tenía a millón, su voz susurraba entre dientes, papi
> que
> > rico estas, eres el mejor macho que he tenido. Pero lo que botaba la bola,
> > era el sentir como su vulva apretaba o agarraba mi verga, de manera tal
> que
> > era como si fuera una húmeda y caliente mano que ella tuviera dentro de
> sí.
> >
> > Yo realmente deseaba continuar así, por el resto de mi vida, en ese
> momento
> > poco me importaba lo que fuera a pensar el resto del mundo, mi mayor deseo
> > era continuar y creo que el de Damaris también. Debido a nuestro
> desenfreno
> > se salió mi verga de su coño, momento que ambos aprovechamos para cambiar
> de
> > posición.
> >
> > Ella se colocó boca abajó, mejor dicho como en cuatro patas, y yo me
> > arrodillé de tras de ella, y sin necesidad de usar las manos, mi verga
> > volvió a encontrar su húmedo coño nuevamente. La tomé por las caderas, y
> > cuando la apreté contra mi cuerpo, Damaris dio un grito de placer al
> > volverle a enterrar mi verga dentro de su divino coño.
> >
> > Por otro buen y largo rato continuamos los dos, yo con una energía que
> hacía
> > varios años que no sentía. Mientras que ella la escuche alcanzar otro
> sonoro
> > orgasmo de su parte, diciéndome de manera repetitiva me decía, dame más y
> > más duro papi. Con el fin de hacerla disfrutar más de ser eso posible, le
> > agarré la parte superior de su coño con mis manos y con mis dedos busqué
> > restregarle su clítoris de manera lujuriosa.
> >
> > Como no soy de acero, eventualmente me vine dentro del coño de mi hija,
> fue
> > la más gratificante de las sensaciones que en mi vida hubiera sentido
> hasta
> > ese día. A medida que le empujaba mi verga dentro de su cuerpo sentí ese
> > inigualable placer de eyacular en tales condiciones, por otro rato
> continué
> > metiendo y sacando mi verga de su cuerpo al tiempo que ella me la apretaba
> > divinamente con su vulva.
> >
> > Los dos quedamos exhaustos, sudados y desnudos yo sobre su lindo cuerpo
> > desnudo. Al rato nos levantamos, yo realmente no sabía ni que decir, me
> > comencé a sentir sumamente avergonzado, por lo que había hecho, el llegar
> > acostarme con mi hija. Fue cuando Damaris se me acercó y me volvió a
> > estampar un beso sobre mi boca, repitiéndome lo que ya un rato a tras me
> > había dicho. Que era el mejor macho que ella había tenido.
> >
> > Al verme confundido y algo cortado, Damaris me dijo. Ahora no me vengas a
> > decir que te arrepientes de eso, papi estas divino. Quiero volver hacerlo
> > contigo en otro momento, pero no te pongas con ridiculeces, que de seguro
> > que si mi mamá se entera te mata, y al decir eso se le escapó una risita
> > traviesa. Luego me dijo, ya te das cuenta de que no soy una niña, me gusta
> > el sexo lo mismo con chicos que con chicas, como de seguro te habrás dado
> > cuenta ya.
> >
> > Tan pronto la vi salir de mi dormitorio, comencé a recoger todo el cuarto
> > abrí las ventanas, y después de bañarme me acosté. Cuando llegó su madre,
> y
> > su hermana me despertaron. Dalia me preguntó por Damaris y le dije que
> debía
> > estar en su habitación, lo que para no variar no era cierto, de seguro
> había
> > salido apenas me fui a duchar. Procuré actuar como de costumbre, y apenas
> > había comenzado Dalia me pidió que me callase que parecía un viejo disco
> > rayado, repitiendo lo mismo siempre.
> >
> > Luego de ese día, en realidad pensé que no volvería acostarme más con mi
> > hija, hasta estuve a punto de ir a confesárselo al Padre de mi iglesia.
> > Procuraba no quedarme a solas con ella, por miedo a volver a caer en esa
> > divina tentación.
> >
> > Pero eso trajo en consecuencia que me quedase más tiempo a solas en mi
> > oficina, y mi esposa continuó jodiendo con eso, hasta que un buen día
> > estando en mi oficina a eso de las cinco de la tarde luego que todos los
> > empleados y empleadas se habían marchado, escucho una voz femenina me
> > llamaba por mi nombre desde fuera, al abrir la puerta, lo primero que veo
> es
> > a Damaris que se me tira encima y me da un frenético abrazo acompañado de
> un
> > no menos sonoro y caliente beso.
> >
> > La verdad que me agarró fuera de base, lo menos que me imaginaba, era que
> > ella pasara por mi oficina. Por un rato nos mantuvimos juntos besándonos
> en
> > toda la puerta, hasta que uno de los tipos de la limpieza, pasó por el
> > pasillo. En ese momento cerré la puerta y Damaris sin decir nada se
> comenzó
> > a quitar la poca ropa que cargaba puesta, solo se limitaba a una muy corta
> > mini falda y una pequeña camiseta floreada, sin mangas ni cuello.
> >
> > Debajo no cargaba más nada puesto, yo al verla y de solo sentir su
> caliente
> > cuerpo pegado al mío, me excité tremendamente. La tomé por la mano y la
> > llevé a mi oficina, donde sin dejar de besarnos comencé yo a quitarme toda
> > la ropa, con determinación pero sin prisa alguna, quería disfrutar de cada
> > instante con mi hija nuevamente.
> >
> > Nos continuamos besando, hasta que yo comencé a parar mis labios por sobre
> > su cuerpo, por un rato me detuve en cada uno de sus bellos senos, los que
> > chupaba y besaba una y otra vez, lamía la aureola de sus pezones, hasta
> > hacerla gemir de alegría. Continué pasando mi lengua por sobre su piel,
> > hasta que me detuve en su lindo ombligo por un corto rato, luego continué
> > hasta su depilado coño y como un maldito me puse a besar y lamerlo hasta
> que
> > Damaris comenzó a gemir nuevamente, deseaba que ella alcanzara otro divino
> > orgasmo de esa manera, lo que no se hizo esperar.
> >
> > A medida que mi boca mis dientes mi lengua y saliva la tocaban toda, ella
> > procuraba mantener sus piernas abiertas disfrutando plenamente de lo que
> le
> > hacía con mi boca, con mis dientes le mordisqueaba su inflamado clítoris y
> > ella se retorcía del placer.
> >
> > Al poco rato Damaris me devolvió el favor con creses, dándome una soberana
> > mamada.
> > Esa tarde en mi oficina los dos hicimos de todo, nos besamos acariciamos,
> > nos tocamos, en fin hasta los dedos de sus pies se los chupe, al igual que
> > de momento se me ocurrió pasarle la lengua por su lindo y parado culito.
> > Cuando hice eso, Damaris pareció recibir una especie de descarga
> eléctrica,
> > y me pidió o mejor dicho hasta me rogó, que continuase haciéndoselo.
> >
> > A medida que mi lengua acariciaba su colorado y apretado esfínter, mi hija
> > me propuso que le diera por el chiquito. De las pocas cosas que le llegue
> a
> > decir fue que lo tomase con calma, que dejásemos que todo fluyera como
> hasta
> > ese momento. Esos remordimientos que en algún momento tuve presente, los
> > mandé para buen sitió, la madre del que me dijera en ese instante que eso
> > era malo. Yo disfrutaba tanto, el pasar mi lengua por el culo de mi hija,
> > como de mamarle su coño.
> >
> > Damaris disfrutó de otro divino clímax a medida que le mamaba el coño y su
> > culo a intervalos. Luego la volví a penetrar, sentí como mi verga a medida
> > que la comenzaba a penetrarla se ponía más y más dura. Mientras que mi
> hija,
> > me pedía que le diera más. Ambos estrujábamos nuestros cuerpos mutuamente,
> > disfrutando de la dicha de ese momento.
> >
> > Ella se encontraba acostada boca arriba sobre el sofá de mi oficina, con
> una
> > pierna por encima del respaldo y con la otra apuntando al piso, yo la
> tenía
> > tomada por la cadera y la pegaba contra mi cuerpo totalmente, sacaba hasta
> > afuera mi cabeza y en un momento volví a ver su colorado y palpitante
> > esfínter, sin decirle nada me incliné un poco hacía adelante, y toda la
> > saliva de mi boca que se encontraba entre sus lindas y bien paradas nalgas
> > actuó como lubricante.
> >
> > Al sentir mi verga sobre el hueco de su culo, abrió lo ojos de manera
> > desmesurada, y se me quedó viendo como esperando que más pasaba, cuando
> > presioné mi duro glande contra ella, dejó escapar un pequeño grito de
> dolor,
> > sus ojos parecían que se fueran a salir de su rostro, hasta pensé en
> > sacárselo, pero Damaris se relajó de manera fantástica, su hueco se
> comenzó
> > a cerrar y abrir, a medida que se tragaba todo lo largo y ancho de mi
> verga.
> >
> > Por su rostro rodaban un par de lagrimitas, pero rápidamente comenzó a
> mover
> > su cadera, una de mis manos la coloqué sobre su coño, y a medida que la
> > sobaba con fuerza le enterraba y sacaba mi verga de su virginal culo.
> >
> > Damaris me continuaba diciendo que le diera duro, como yo creo que ya es
> su
> > costumbre, mientras que yo obedecía ciegamente su pedido. Cuando alcanzó
> > nuevamente otro orgasmo, me apretó con fuerza con sus piernas por mi
> > cintura. Mis dedos apretaban su clítoris, haciéndola más que gemir gritar
> > como loca que le diera más. Yo disfruté de esa venida, como en pocas
> > ocasiones lo he disfrutado con otras mujeres.
> >
> > Esa noche al regresar a nuestra casa, mi esposa me dijo hecha un mar de
> > llanto, que deseaba el divorcio. Al principio temí que hubiera descubierto
> > lo de nuestra hija y yo, pero cuando volvió con la misma cantaleta, me
> > tranquilicé enormemente, tanto que de momento le dije, sencillamente que
> si,
> > siempre y cuando fuera por consentimiento mutuo y sin pelea. Ella como que
> > no esperaba eso, y aun llorando Dalia, hable con mi hija menor, y recogí
> mis
> > cosas.
> >
> > Damaris durante un tiempo vivió en mi nueva casa, hasta me presentó alguna
> > de sus “amigas”. Pero un buen día me dijo que había un chico que le
> gustaba
> > y cuando la vi que se vestía con todo y pantis y se puso un lindo vestido
> de
> > falda larga, entendí que pronto se marcharía de mi lado, lo que en parte
> me
> > dolió, y más me sorprendió que se casasen. Desde luego que hoy en día en
> > pocas ocasiones la veo a ella, procuro mantener distancia tanto por el
> bien
> > de ella y de su nueva familia, como por el mío, no sea que me de un ataque
> y
> > me le tire encima. De paso, ya me ha hecho abuelo par de veces.
> >
> >
> > http://relatos.marqueze.net/salto.php?cod=10908
> >
> >
> > Nennito@UNTARANTANTANya.com
> >
> > -- 
> > Estaría dispuesto a uno de mís ojos donar
> > sí mi grave enfermedad mental
> > por un cáncer o lo que ahora llaman sida pudiera cambiar.
> > * Nennito *
> >
> > IP Fija: 80.34.155.11
> >
> >
> >
> >
> >
> >
> >
> >
> >
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